Cuando pensamos en la economía en el mundo se nos viene a la mente Wall Street, o los índices de la bolsa. El problema es cuando no pensamos en economía de bolsa o macroeconomía, sino que nos centramos en la economía de familia o microeconomía. Lo que asusta es cuando pensamos en alimentación y economía de las familias.

En el mundo occidental nos encontramos con problemas de malnutrición, muchas veces asociado a trabajos precarios y que hacen que las familias se alimenten de la denominada «comida basura». Por un lado puede ser muy económica y por otro al no tener que prepararla proporciona a los progenitores tiempo para realizar otros trabajos o simplemente descansar.

Además sabemos que los productos con los que elabora esta «comida basura» no son los adecuados para alimentación en general, no me refiero a que sea tóxico, sino que el abuso de estos alimentos no proporciona los nutrientes necesarios para el correcto desarrollo de jóvenes o niños. Mientras que en los adultos puede ocasionar obesidad o problemas circulatorios en los infantes puede crear cierta adicción y mala nutrición en general.

Por otro lado nos encontramos con los países económicamente débiles, que o no tienen medios para generar su propia riqueza o que por cuestiones políticas o del tipo que sea se han entregado esos métodos de generar riqueza a empresas internacionales que no aportan un verdadero valor al Producto Interior Bruto del país, por lo que a la larga se llevan estos recursos sin aportar ventajas a las personas a las que en realidad pertenecen los territorios que explotan.

Muchas veces no es suficiente con que una factoría, explotación minera o del tipo que sea proporcione puestos de trabajo a un puñado (o no tan pocos) a personas del territorio, en realidad eso ocupa a una pequeña parte de la población, por lo que en realidad pagan sueldos bajos y el dinero no circula entre los ciudadanos.

Si el dinero no llega a la base de la pirámide el comercio no funciona y si éste no aporta dinero a través de los impuestos tampoco el estado puede prestar ayuda a regiones desfavorecidas que no disponen de esos recursos a explotar.

Como vemos es un pez que se muerde la cola, es por eso que hace unos días que dábamos algunas ideas para poder hacer despegar pequeñas economías locales. Solo generando ingresos en el nivel más bajo de la pirámide económica podremos conseguir que en general la población disfrute de ventajas sociales.

Puedes decirme… ¿Qué tiene que ver todo ésto con el título de esta entrada? Alimentación y economía.

Pues es realmente simple, si una familia no dispone de dinero para alimentar correctamente a su familia (a menudo no dispone ni de los recursos para alimentarla incorrectamente) encontraremos a una sociedad furiosa que es capaz de cualquier cosa con tal de dar de comer a sus hijos.

En Centro América tenemos a miles de niños que no son alimentados correctamente, les faltan nutrientes, vitaminas y minerales para poder garantizar el desarrollo adecuado. Muchos padres luchan a diario para poder traer un plato de lo que sea, y lo que menos pueden pensar es en qué va a llenar el plato.

Ahí también interviene el desconocimiento de lo que nos da la tierra. Confucio escribió “dale un pescado a un hombre y comerá un día, enséñale a pescar y comerá siempre

Y probablemente en el tiempo de Confucio eso fuera correcto, aunque podemos aplicarlo en cualquier momento no es tan sencillo. El sistema económico actual se empeña en que demos dinero para poder conseguir lo que necesitamos, y si bien la globalización de la economía es lo que nos obliga solo con el conocimiento de la tierra y las tradiciones podremos desarrollar esos alimentos que necesitamos.

Debemos centrarnos en la alimentación y economía en local… incluso en regional, por eso necesitamos desarrollar un sistema económico sostenible para las poblaciones que pueden abastecerse a base de dinero y que sea mediante la agricultura, ganadería, la pesca o explotando los recursos que aporten la tierra.

Es probable que leyendo ésto sientas que viviendo en una ciudad de cientos de miles o millones de personas lo que digo es inviable, solo que tú y yo que vivimos rodeados de hormigón y acero tenemos recursos para alimentar a nuestras familias, mientas que los que viven en pequeños pueblos o aldeas no tengan nada que dar de comer a sus hijos.

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Imagen destacada: de Ketut Subiyanto en Pexels

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