Si pensamos que la tecnología pertenece a los países ricos es que no estamos observando lo que pasa por el mundo. Existen muchas herramientas tecnológicas que pueden ayudar a los pueblos más desfavorecidos, por lo que lo justo es usar la tecnología que ayuda en lugar de huir de ella.

No pensemos en la tecnología solamente con el uso de computadoras o de smartphones de dos mil dólares conectados a una red de fibra óptica con anchos de banda enormes. Pensemos en aquellos adelantos que podemos aprovechar directamente con prácticamente cualquier terminal.

Por ejemplo existen aplicaciones gratuitas que nos permiten crear folletos para nuestro comercio y enviarlos por email o WhatsApp. Incluso podemos imprimirlos de manera fácil. ¿Sencillo no?

Ya que hablamos de WhatsApp debemos saber que tenemos una de las herramientas más poderosas para poder comunicarnos con nuestros clientes, ya que permite el envío no solamente de mensajes al huso, sino que podemos mandar contenidos multimedia, de esta manera imaginemos que tenemos una frutería… Podemos avisar a nuestros clientes de las nuevas llegadas a nuestro almacén, y sin que tengan que desplazarse al establecimiento.

Se ha demostrado que en confinamiento las familias tenían que adquirir productos como mínimo todas las semanas, de hecho en pueblos pequeños (y no tan pequeños) se han cerrado más ventas por mensajería que físicamente en el comercio. Después se organizaban repartos para que con una sola salida se hiciera la entrega de los pedidos.

¿No es una buena idea?

¿Qué necesitamos para poder tener nuestro negocio aprovechándose de la tecnología que ayuda?

Pues necesitaremos un computador, si es antiguo con que disponga de GNU/Linux como sistema operativo tendremos suficiente, o un smartphone con Android. Necesitamos una conexión a Internet para poder comunicarnos con nuestros clientes. Tampoco es que la conexión la necesitemos continuamente, si no que con que podamos conectarnos dos o tres veces al día será suficiente.

En pequeñas comunidades podremos encontrar conexiones compartidas en entidades públicas o bibliotecas… Con eso será suficiente.

De la misma manera que el acceso a un computador tampoco será necesario que lo tengamos a mano en todo momento, todo dependerá de las necesidades de la comunidad de clientes y de la capacidad del propio negocio.

Queremos refrescar un par de anotaciones hechas en este blog para inspirar la economía:

 

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